La formación en en abordaje de EMDR la he adquirido desde el año 2024 en los Niveles I y II y cursos de especialización de trauma complejo con las supervisiones correspondientes. Mis estudios especializados los certifica el Instituto Español de EMDR. Estoy en la Asociación de EMDR España y cuento con aval internacional para ejercer esta práctica terapéutica tan eficiente para los procesos traumáticos de la historia personal de cada persona.

¿Qué es el EMDR?

La terapia de Desensibilización y Reprocesamiento mediante Movimientos Oculares, comúnmente conocida como terapia EMDR por sus siglas en inglés (Eye Movement Desensitization and Reprocessing) fue descubierta en 1987 por Francine Shapiro, psicóloga norteamericana. Lo primero que descubrió fue que los movimientos oculares voluntarios reducían la intensidad de la angustia de los pensamientos negativos, por lo tanto reducían el estrés. Esta técnica utiliza la estimulación bilateral (movimientos oculares, sonidos o incluso pequeños golpecitos de mano o tapping) que estimulan repetidamente los lados derecho e izquierdo de los hemisferios cerebrales, imitando la fase de sueño de movimientos oculares rápidos (REM), en la que el cerebro procesa y almacena recuerdos de forma natural. Es un proceso terapeútico que guía un terapeuta experto y cualificado específicamente para trabajar con esta terapia EMDR.

La terapia EMDR es un abordaje psicoterapéutico que trabaja sobre el sistema de procesamiento de información innato del paciente. Este sistema intrínseco puede llegar a bloquearse por diversos motivos (p. ej., muertes, abusos de todo tipo como psicológicos, emocionales, físicos, o sexuales, etc.), lo cual comienza a generar en el paciente una gran diversidad de síntomas (p. ej., miedo, angustia, tristeza, dolor emocional e incluso físico, baja autoestima o creencias del tipo: “no valgo”, “soy tonto”, “estoy dañado para siempre”, “no puedo expresar mis emociones con seguridad,” etc.). Esta sintomatología, que en muchas ocasiones inicialmente no se suele tratar, puede acabar generando un trastorno de salud mental y emocional (p. ej., depresión, trastorno obsesivo compulsivo, trastorno límite de personalidad, trastorno bipolar, adicciones, etc.) en el momento en que algún acontecimiento en la vida de la persona actúa como factor precipitador.

La terapia EMDR, por tanto, está recomendada para el tratamiento de las dificultades emocionales causadas por experiencias difíciles en la vida del sujeto (p. ej., fobias, ataques de pánico, muerte traumática de un ser querido, duelos, incidentes traumáticos en la infancia, accidentes o desastres naturales, entre otros). También podemos utilizar la terapia EMDR para aliviar la angustia de hablar en público o para mejorar el rendimiento en el trabajo, en los deportes y en las interpretaciones artísticas.

La terapia EMDR puede integrarse con éxito con el resto de abordajes, ya que de un modo u otro, todos trabajan con la historia del paciente. Lo que diferencia a los diferentes abordajes es el foco de trabajo: unos trabajan con el sistema familiar, otros con la conducta, otros con el significado, etc. Muchos pacientes consideran que EMDR resulta de mayor utilidad para la resolución de sus problemas que otras terapias convencionales.